Macao, hagan juego

A diferencia de la vecina Hong Kong -conquistada por Reino Unido- el diminuto enclave de Macao fue entregado a los portugueses en 1557 como agradecimiento por acabar con los piratas en la zona. Inmediatamente, Macao creció como floreciente puerto comercial, una prosperidad interrumpida cuando Hong Kong, en manos de los ingleses, se convirtió en un enclave mucho más dinámico. Macao formó parte del país europeo hasta su devolución en 1999.

Actualmente menos del 2% de los 500.000 habitantes de Macao son portugueses, pero la fusión entre Asia y Mediterráneo queda patente en sus calles. Pese a que el principal reclamo son los casinos -especialmente para los residentes de Hong Kong- sería un enorme error dedicarse sólamente al azar.

 

Que hacer en… Macao

Pasear y pasear por sus calles y jardines, disfrutando de la fusión entre los estilos chino y portugués, tanto en su arquitectura como en su gastronomía

Visitar sus islas y pasear por sus playas

Contemplar las curiosas ruinas de la Catedral de San Pablo, imagen de la ciudad

Y por supuesto, tentar a la suerte en sus famosos casinos

Las ruinas de la catedral de San Pablo consisten en la deteriorada fachada del templo construido por los jesuitas (un incendio lo destruyó en 1835), pero se trata de una poderosa imagen que toda visita a Macao debe incluir.

Del mismo modo, la Fortaleza do Monte, construida en el siglo XVII, es testigo del pasado luso de Macao y los viejos cañones que la coronan parecen dispuestos para la batalla aún hoy en día. Tras la fortaleza se encuentra el Museo de Macao, en el que se repasa el pasado de la isla comenzando por la llegada de los primeros comerciantes portugueses.

Macao