Hong Kong, la perla de oriente

Este pequeño rincón de la China comunista dónde se dan cita todos los excesos del capitalismo se convierte en uno de los destinos mas gratificantes de todo viaje a China. Desde que la soberanía de Hong Kong fue cedida por Reino Unido el 1 de julio de 1997, han sido muchos los occidentales que han abandonado las islas, pero no por ello el enclave ha dejado de ser el punto de encuentro entre dos culturas.

Si bien muchas personas lo consideran un enorme centro comercial, sería injusto valorar este lugar solamente por sus mercados y tiendas. Hong Kong es una urbe bulliciosa, abigarrada, devoradora de electricidad, de neones llenos de misterio y calles con vida propia; y con todo ordenada y racional como lo pueden ser Londres o París. Todo ello sin olvidar su creciente interés por la cultura o la belleza natural de las islas exteriores.

 4.0.1  

Que hacer en… Hong Kong

– Visitar el mercado nocturno de Temple Street

– Navegar en un sampán por el puerto de Aberdeen

– Tomar el peculiar tranvía hacia el Victoria Peak

– Recorrer el distrito central en busca de comida cantonesa, en especial sus dumplings

– Vivir la noche en los clubs de Lan Kwai Fong

Pasear por las calles, montar en sus tranvías, visitar playas y bosques, perderse en sus galerías comerciales y mercados o experimentar los distintos sabores de la comida cantonesa… te sorprenderán tantas oportunidades en un espacio tan pequeño.

Recuerda que aquí se habla cantonés y no mandarín, aunque si hablas inglés no tendrás ningún problema. Ten en cuenta que Hong Kong posee su propia moneda, sistema eléctrico, prefijo telefónico… Por lo que la información recopilada para tu viaje a China podría no ser acertada aquí. Además podrás navegar libremente por Internet. Los ciudadanos con pasaporte europeo no necesitan visado para estancias inferiores a tres meses.

 

Descubriendo Hong Kong

La Región Administrativa conocida como Hong Kong se encuentra al nordeste del delta del Río de las Perlas, se compone de una parte continental y más de doscientas islas e islotes. Nada menos que el 75% de su superficie son reservas naturales. Hong Kong se puede dividir en tres partes bien diferenciadas: la isla de Hong KongKowloon (territorio continental); y los Nuevos Territorios.

En la isla de Hong Kong se encuentra el centro financiero de la ciudad, con sus grandes rascacielos. Esta constituye la vista mas icónica de Hong kong, esa que el viajero ha visto ya decenas de veces en otras tantas películas. Cabe recordar que la ex colonia británica vive de forma acuciante la falta de espacio para sus habitantes, siempre se ha dado prioridad a la construcción de nuevos edificios sobre la preservación del patrimonio, por lo que en el distrito financiero solamente Statue Square ha sobrevivido al paso del tiempo. Aquí se encuentra el elegante Legislative Building, algo fuera de lugar aunque no acomplejado por los gigantes que le rodean, sin duda una vista pintoresca que sirve de introducción a los contrastes de la ciudad. Los tres rascacielos más famosos son sin la torre-sede del HSBC, la torre del Bank of China y la torre IFC (International Financial Centre), aunque para contemplarlos como en una postal, es necesario hacerlo desde la orilla de Kowloon o desde lo alto del Victoria Peak.

La ascensión al Victoria Peak puede realizarse a pie -lo que requerirá una buena forma física- o mediante el famoso funicular Peak Tram, que lleva más de 100 años ascendiendo por un recorrido con pendientes de hasta 27º. Pese a que sentado en uno de sus bancos nadie lo diría, se trata de uno de los funiculares más seguros del mundo. Una vez en la cima -además de las vistas- se puede visitar el Peak Tower, un edificio de dudosa estética que contiene tiendas, cafés y atracciones como un museo de cera.

También en la isla de Hong Kong debe visitarse Wan Chai, el famoso barrio rojo que -pese al turismo- ha logrado sobrevivir con su sórdido encanto. Quizás no apto para todos los públicos pero imprescindible para el viajero curioso. Lan Kwai Fong y los mercados de Sheung Wan son otros de los lugares donde descubrir el carácter más auténtico de Hong Kong.

En la parte continental, Kowloon, se debe visitar -entre otras atracciones- el muelle Tsim Sha Tsui (desde donde se contemplan las mejores vistas); y el mercado nocturno de Temple Street, si bien es posible que nada útil se encuentre aquí, el ambiente merece la visita. También resulta pintoresco el mercado de los pájaros y las flores, donde flores y jaulas con cantores animales forman un entrañable espectáculo.

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